Algunos padres se toman el atrevimiento de soñar por sus hijos; sin darse cuenta del dolor o daño que pueden llegar a causarles. Deja soñar a tu hijo, dejalo que vuele, que sueñe y que imagine su vida y su futuro como quiera. El es dueño de su vida, es libre de soñar, de sentir, de imaginar, es libre de hacer lo que quiera con su vida. No sueños por tu hijo... dejalo soñar.