Practicábamos el lenguaje de los tontos sin estar borrachas. Soñábamos con tener algún día una tarjeta de crédito y poder comprar en las tiendas más caras del mundo. Nos creíamos importantes, éramos creídas, fuertes e inteligentes. Llorábamos con las películas de Walt Disney. A lo nuestro lo llamábamos locura, pero en realidad era solo un término para disimular lo que nos queríamos en el fondo.
Ella y su extraño sentido del humor. Ella y su forma de caminar. Ella y sus ojos pálidos como el ártico y marrones como el tronco de un árbol. Ella y su manera de dejar sin palabras a alguien que le deja mal, tan sólo riéndose de sí misma, pero le deja sin palabras. Ella y su ilusionada mirada dedicada a helados cuando se derriten en sus manos, formando el río más dulce del mundo. Ella y su increíble nombre, que demuestra que las cosas no son lo que parecen, que en realidad es la persona más desordenada y caótica del mundo.
Creo que por eso ''ella'' adquiere un nuevo sentido cuando se trata de ELLA. Ella y su manera de conseguir que yo la quiera.


